El primer ministro de Canadá, Justin Trudeau, se disculpó a nombre de su nación, este miércoles 7 de noviembre por la decisión del Gobierno de Canadá, por lo que considera una falta moral de Canadá, al haber cerrado sus puertas a los refugiados judíos durante el exterminio conocido como Holocausto.

La disculpa, que viene siendo preparada desde hace meses,  se centrará en la decisión adoptada por el gobierno del entonces primer ministro William Mackenzie King, que en 1939 se negó a recibir en el país a cerca de un millar de alemanes de origen judío, que se dirigían en una embarcación hacia las costas de Halifax, en Nueva Escocia.

Busto de William Lyon Mackenzie King frente al parlamento canadiense. THE CANADIAN PRESS/Adrian Wyld

El navío se vio obligado a retornar a Alemania y sus ocupantes se dispersaron por Europa, para huir del Holocausto, el exterminio sistemático de judíos llevado a cabo por la Alemania nazi de Adolf Hitler, que dejó un saldo de 6 millones de víctimas.

Once sobrevivientes del MS Saint Louis estarán presentes en la Cámara de los Comunes cuando Trudeau exprese su pedido de disculpas. Del total de personas que viajaban en el barco, 250 fueron asesinadas en las cámaras de exterminio y campos de concentración.

Más allá de las excusas, representantes de la comunidad judía expresaron su deseo de que Canadá se comprometa firmemente en la lucha contra el antisemitismo y el rol que le cabe al respecto al gobierno y dirigentes en los distintos estamentos.

La matanza en Pittsburgh puede haber acelerado el demorado pedido de disculpas. THE CANADIAN PRESS/AP-Matt Rourke

La población canadiense de origen judío fue el principal objeto de actos de crimen de odio durante el 2016, según la agencia de estadísticas de Canadá, citada por la agencia Canadian Press.

Luego que la administración liberal hizo pública su intención de pedir disculpas, fotos e historias de las víctimas circularon por los medios sociales, constituyendo al mismo tiempo una crítica al gobierno estadounidense de Donald Trump, que prohibió la inmigración y solicitud de refugio para un grupo de países.

La decisión de la administración Trudeau para hacer efectiva la declaración parece haber recibido un impulso por la reciente balacera ocurrida en una sinagoga de Pittsburgh, en Estados Unidos, donde un atacante ingresó armado y ultimó a balazos a 11 fieles, cuando estos participaban de una ceremonia religiosa.

Los hechos

El 7 de junio de 1939, los responsables de la tripulación de MS Saint Louis recibieron la confirmación de que el gobierno canadiense, presidido en ese momento por el liberal William Mackenzie King, les negaba el refugio.

Parte de quienes viajaban en el MS Saint Louis, cuando recién comenzaban su trágico periplo. Imagen: sitio web de The Canadian Encyclopedia

La mayoría de las 937 personas que viajaban en el buque era perteneciente a la comunidad judía en Alemania, quienes habían huido de la persecución nazi, que en ese momento comenzaba su apogeo en Europa.

Apenas llegado al poder, Hitler hizo aprobar una serie de leyes que se traducían en una persecución lisa y llana contra la población judía.

La escalada de violencia por parte de las tropas nazis, que tuvo entre otras manifestaciones la quema masiva de sinagogas, la detención de cientos de miles de judíos y la expropiación de sus bienes, llevó a varios de los miembros de esa comunidad a buscar refugio en latitudes lejanas, fuera del alcance del creciente poder de las tropas hitlerianas.

El Saint Louis había partido de Hamburgo, Alemania, el 13 de mayo de 1939, con destino inicial a Cuba.

Al llegar al puerto de La Habana, la mayoría de los ocupantes no obtuvo el permiso para descender y las autoridades cubanas ordenaron a la embarcación que saliera de sus aguas territoriales, lo que fue concretado el 2 de junio.

La esperanza de lograr puerto en Estados Unidos pronto se desvaneció. La guardia costera interceptó al navío y, tras una serie de negociaciones, la administración del presidente Franklin Roosevelt también denegó el asilo.

Auschwitz, símbolo del exterminio del pueblo judío a manos de los nazis. Foto: iStock.

Fue entonces cuando un grupo de figuras canadienses prominentes pidió al primer ministro Mackenzie King que recibiera a los solicitantes de refugio.

Eso alentó la esperanza de los ocupantes del Saint Louis, que puso proa hacia el este canadiense. Pero cuando el barco se hallaba a sólo dos días de navegación de Halifax, la noticia del fracaso de las negociaciones dentro del propio gobierno canadiense asestó un duro golpe a toda la tripulación.

Canadá argumentó que los eventuales refugiados no se adaptaban a las disposiciones fijadas por las normas locales sobre inmigración.  Las autoridades adujeron que ningún país podría hacerse cargo de la gran cantidad de gente que buscaba huir del flagelo nazi.

El Saint Louis puso rumbo nuevamente hacia Alemania. La mayor parte de los ocupantes se desperdigó por Europa, huyendo de la muerte segura. No obstante, 254 de ellos no lograron tal objetivo y fueron víctimas del Holocausto. Esas 254 personas podrían haberse convertido en canadienses y reconstruir su vida aquí.

Canadá sabe que el suyo fue un acto de discriminación, con consecuencias trágicas. Por eso, hoy pide perdón.

Con información de The Canadian Press / The Canadian Encyclopedia / Internet

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